Hacer regalos es reconocer y agradecer todo lo bueno que hemos compartido, nos permite cultivar una actitud positiva hacia la vida.
Agradecer a las personas que nos apoyaron, por las oportunidades que se presentaron, por los momentos de alegría y por la capacidad de superar las dificultades.
La gratitud nos enseña a valorar lo que tenemos, en lugar de enfocarnos en lo que nos falta, hacer un balance a nivel interno nos permite reconocer también nuestro crecimiento personal, aprender de las experiencias compartidas y fortalecernos ante los desafíos.
La gratitud nutre nuestra alma y nos brinda la capacidad de enfrentar el nuevo año con esperanza y optimismo. Como decía Yogi Bhajan, la gratitud es el yoga más alto.
Podemos empezar con las cosas buenas que nos han sucedido. ¿Cuáles fueron los retos superados, logros, personales o profesionales? Hacer una lista de los momentos más importantes, los que supusieron un cambio, los más intensos o conmovedores que viviste.
Igual de importante es honrar las dificultades por las que has pasado, ¿qué has aprendido? ¿A qué desafíos te has enfrentado?, ¿Cómo los has superado? Detente en los momentos límites, de tristeza, de ira, de miedo. Todo tiene dos caras ya que los obstáculos y los imprevistos forman parte del camino.
Las dificultades nos enseñan mucho, interactúan con nuestra consciencia haciendo que emerjan nuestros valores. Descubrirás que las respuestas que buscas están dentro de ti, aprende a conectar con la intuición y a confiar en ella.
Nunca te olvides de dar las gracias y agradecer a los demás y a la vida.

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